No son pocas las empresas que se preguntan cuáles son las mejores impresoras para tener la mejor calidad posible en sus documentos, y aunque dar una respuesta única a esta cuestión es algo difícil, pues depende del uso que se la vaya a dar, en este artículo veremos las ventajas y desventajas de cada uno de los tipos de impresoras que existen.

¿Qué tipos de impresoras existen?

Lo primero que hay que saber a la hora de hablar de impresoras es que existen dos variantes principales, las de inyección y la de láser, que son las que usan generalmente tanto empresas como particulares. No obstante, también existen otros tipos enfocados a otras tareas, como pueden ser las térmicas, las 3D o las de sublimación, de las que no hablaremos en este artículo al no ser prácticas en las tareas cotidianas.

Impresoras de inyección

El método de funcionamiento de las impresoras de inyección es muy simple, pues únicamente pulveriza tinta sobre el papel mediante un sistema de riego en el que existen varias aperturas para dejar salir la tinta en la zona del papel deseada. Para funcionar necesitan cartuchos de tinta, lo que a largo plazo encarece el precio respecto a las de láser.

Su gran ventaja es que es muy fácil de usar por los principiantes, aunque este argumento es más habitual para viviendas de particulares que para una empresa. Además, el precio de la máquina es inferior a las de láser, aunque al necesitar de cartuchos de tinta para funcionar, a largo plazo su rentabilidad es menor.

En cuanto a la calidad, es ligeramente inferior a la de las impresoras de láser a la hora de imprimir documentos de texto, aunque tiene como punto fuerte la impresión de fotografías, que suelen salir más nítidas que las impresas mediante una impresora láser.

Impresoras láser

Las impresoras láser funcionan exactamente igual que las fotocopiadoras. El láser identifica el contenido a imprimir y lo graba en un cilindro fotosensible, que tras pasar por el tóner (cartucho) hace que la tinta se pegue a este cilindro, de manera que cuando se posa sobre el papel todas las gotas de tintas caen en él y con la ayuda de un rodillo que matiza las gotas se forma la impresión.

El principal beneficio de estas impresoras es su velocidad, que son mucho más rápidas que las de tinta, lo que se notará especialmente en caso de querer imprimir un gran número de documentos. Además, al hacer uso de la tecnología láser la impresión será de mayor calidad, tanto a color como impresiones monocromáticas (blanco y negro).

Esta calidad hace que las impresoras láser sean más caras que las de inyección, pero en la mayoría de casos este precio está justificado, más aún si se contrata un servicio externo de impresión en el que se realice el pago por página, en el que el coste de la máquina recae en nosotros como proveedores del servicio y no en el cliente, que únicamente deberá pagar por la impresión.

El pago por página, el mejor método de control de costes de impresión

Tras haber visto las ventajas y desventajas de cada tipo de impresora es el momento de que veamos cómo aplicar la teoría a la práctica y analicemos cómo conseguir un ahorro en los costes de impresión sin perder la calidad. Para ello, lo más recomendable es subcontratar a una empresa externa el servicio, de manera que podamos llevar un control de costes de impresión.

Este sistema es el más recomendable para todas las empresas que impriman al menos 500 páginas cada mes, y dependiendo de la cantidad aproximada de impresiones que realicemos cada mes será más recomendable optar por un modelo u otro, aunque en todos los casos siempre será recomendable una impresora láser por su mayor calidad y la ventaja que tiene no tener que pagar por la máquina, sino únicamente por las páginas que se vayan a imprimir.

Las especificaciones de todas las impresoras láser de gama media/alta son similares, aunque dependiendo del volumen de impresión y del uso que se le vaya a dar dentro de la empresa nos interesará fijarnos más en unas características u otras. Por ejemplo, para altos volúmenes de impresión (más de 5 000 páginas mensuales) se recomiendan impresoras multifunción monocromáticas que impriman a alta velocidad, mientras que para volúmenes algo más reducidos (entre 500 y 2 000) son recomendables tanto impresoras multifunción monocromáticos como impresoras a color. Lógicamente, esto dependerá de la función que vaya a tener en la empresa, de manera que si habitualmente no imprimes en color, lo mejor desde un punto de vista técnico y económico es optar por una multifunción monocromo.

En conclusión, a día de hoy responder a la pregunta de cuáles son las mejores impresoras tiene una única respuesta en el caso de las empresas, y no es otra que las impresoras láser, que combinadas con un sistema de control de costes permitirán ahorrar grandes cantidades.